Brihuega

El jardín de la Alcarria

El origen del escudo municipal de Brihuega está en su antiguo sello concejil.

El siguiente artículo de A. del Cerro Torrecilla nos explica el origen del escudo de Brihuega:

Escudo de Brihuega

La circunstancia de conservar yo el dibujo que sirvió de modelo para grabar el escudo de Brihuega en la piedra del monumento erigido en 1910, con ocasión del II Centenario del Asalto y Batalla de Brihuega-Villaviciosa, y el haber encontrado numerosas variantes de este escudo, tanto en impresos como en sellos, pinturas, bordados, etc..., así como en crónicas y trabajos literarios, me movieron a investigar cuáles eran en realidad las verdaderas Armas de la Villa Arzobispal.

El escudo representado en el dibujo de referencia, original del notable pintor don Angel Minguez, corresponde a la siguiente descripción: Un castillo almenado en campo de planta: en lo alto del castillo hay una imagen de la Purísima Concepción que tiene arbolado a su derecha un báculo episcopal inclinado hacia afuera. Este escudo es el que figura en la gran mayoría de los documentos heráldicos contemporáneos.

Pero existe una escritura del siglo XIV que demuestra de manera irrefutable que el verdadero escudo de Brihuega no es el que acabamos de describir. Nos referimos a la escritura de reconocimiento de vasallaje y homenaje que hizo el Concejo de Brihuega de villas y aldeas al arzobispo de Toledo don Gutierre Gómez en 20 de junio de 1311. Esta escritura se conserva en el Archivo Arzobispal de Toledo; pero se publicó una copia íntegra de ella, hecha por el Padre Burriel, en la colección diplomática para la Historia de Fernando IV y un extracto de las misma en la obra Brihuega y su partido, de Pareja Serrada (Guadalajara, 1916).

En este documento existe un sello en cera, de buen tamaño que pende de una cinta de seda encarnada sujeta a la escritura hecha en pergamino. En el anverso del sello hay una imagen sedente de la Virgen con el Niño Jesús en los brazos (la de Nuestra Señora de la Peña) rodeada de una orla en la que solamente se lee: ... dominus tecum benedicta tu, siendo bien fácil completar el principio, borrado de la jaculatoria (Ave Maria gratia plena). En el reverso se ve un castillo con tres torres, la del centro más alta y con cuatro ventanas y las laterales con dos. Entre la torre centra y cada una de las laterales hay arbolado, un báculo episcopal inclinado hacia afuera. La orla de este lado del sello tiene la siguiente leyenda incompleta: Sigillum concilli que debe terminarse con la palabra Virocensis.

Por lo tanto, este es el verdadero blasón de Brihuega, ya que se trata de un documento fehaciente del Concejo de esta villa. Por otra parte, el escudo de Armas que el padre Béjar describe en el siglo XVIII (Historia de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Peña, Madrid 1733), coincide exactamente con el citado documento, cuya existencia era ignorada por este autor. Tampoco queremos dejar de mencionar la opinión del cronista de Guadalajara don Juan Catalina García, alta autoridad en la materia que, en el siglo pasado, escribió las siguientes palabras: Estas son, pues, las Armas de Brihuega, que es el desconocimiento de ellas o el capricho han modificado. (El Fuero de Brihuega, Madrid 1888).

Este escudo se halla, sin embargo, muy poco difundido. Nosotros sólo hemos conseguido ver una representación plástica de él en la peana de la Virgen de la Peña. Testimonios escritos en este escudo tampoco hemos logrado encontrar más que dos: el de P. Béjar antes citado y el de Sepúlveda y Lucio, ilustre briocense que en la Crónica que escribió de la Rogativa a la Virgen de la Peña, efectuada en 1888, refiere que en el Prado de Santa María se colocó un gran escudo de Brihuega en el que figuraba la Virgen de la Peña, en lo alto del castillo.

Por el contrario, los documentos en los que figura el escudo representado en el dibujo de Mínguez, exactamente o con algunas variantes, son muy abundantes como ya hemos dicho. Citaremos los principales que nosotros hemos visto:

  • El monumento del Campo de Batalla de Brihuega-Villaviciosa, en uno de cuyos lados está grabado en piedra el escudo briocense de acuerdo con el dibujo que conservo. Es de lamentar que, durante la última contienda civil fue bárbaramente mutilado, borrando la Virgen y el báculo.
  • La revista briocense La Alcarria Ilustrada, publicada en 1902, en la cual se publica un artículo firmado por Ernesto de Vilches, que va acompañado de un grabado del escudo de Brihuega que es idéntico al del dibujo de Mínguez
  • La obra Brihuega y su partido, del insigne cronista de Guadalajara don Antonio Pareja Serrada (Guadalajara, 1916), que en su contraportada lleva impreso el escudo briocense, el cual es igual a los reseñados en los dos apartados anteriores. No deja de ser curioso que el autor afirme, en la misma obra, que el verdadero escudo de Brihuega es el de la anteriormente citada escritura del siglo XIV.
  • La Enciclopedia Espasa que en el artículo Brihuega, inserta el escudo que lleva la Purísima y un sólo báculo.
  • El sello en tinta del Ayuntamiento de Brihuega, que ofrece la particularidad de no tener Virgen ni báculos. Probablemente seria desposeído de estas piezas en alguna etapa anticlerical del siglo XIX.
  • El programa de Fiestas de Brihuega 1965, que inserta un escudo intermedio de las dos principales versiones de él, ya que presenta Purísima Concepción con dos báculos.
  • Varios documentos iconográficos y literarios (impresos, dibujos, pinturas, bordados ... etc), existentes en diversos Centros, tanto oficiales como particulares.

Aunque no hemos encontrado ninguna prueba de ello, nosotros suponemos que el cambio de la imagen de la Virgen de la Peña por la Purísima Concepción se haría en recuerdo del Asalto de la Villa por las tropas de Felipe V, que se dio el día 8 de diciembre de 1710 y que asentó firmemente en España la dinastía borbónica. Por esta misma causa, encima de la lápida que recuerda este hecho de armas en la Puerta de la Cadena, existe una hornacina con la imagen de la Purísima. Tampoco debe olvidarse que, este memorable suceso fue la causa próxima de que se declaran Patrona de España a esta advocación mariana.

Por lo que respecta a los dos báculos pastorales, es muy difícil emitir ninguna opinión. El P. Béjar, en su obra antes citada, dice que en unos papeles manuscritos que él examinó, debidos a la pluma de un docio Catedrático del Estradío de Humanidades que había en Brihuega, llamado don Manel de Ossorio, se dice que en tiempo de los godos había en Brihuega dos obispos o abades mitrados, un católico y otro arriano, y que habiéndose producido un portentoso milagro por intercesión de la Virgen ( que unos siglos más tarde se llamaría de la Peña), los dos obispos acordaron declinar su autoridad poniéndola en manos de la Dignidad eclesiástica de Toledo, por lo cual dispusieron que, en el escudo de Armas de Villa, figurara el sitio preferente la imagen de su Patrona con un báculo pastoral a cada lado, inclinado en señal de reverencia. Sea o no verídica esta tradición, lo cierto es que ya en el siglo XIV, como antes vimos, figuraban los dos báculos en el escudo de Brihuega.

¿Cual fue la causa de que el blasón briocense perdiera un báculo?. Lo ignoramos. Únicamente nos atrevemos a conjeturar que al dejar Brihuega de ser villa de abadengo en 1584, para pasar a serlo de realengo, se suprimirían con este motivo los báculos de su escudo por ser interpretados como símbolos del señorío arzobispal. Más tarde, al retornar la villa a la autoridad eclesiástica, en 1606, se volvería a incorporar al escudo el báculo, pero ya uno sólo, por ignorar lo que significaban los dos.

Con este artículo hemos querido, principalmente proclamar en esta hora en que Brihuega esta experimentando un maravilloso resurgimiento, cual es el verdadero escudo de Armas de la Villa Arzobispal, señalando las principales y más difundidas representaciones de su blasón con el fin de que se conozcan las erróneas y se puedan evitar otras nuevas. Al mismo tiempo hemos tratado de explicar las causas de las ilícitas alteraciones sufridas por este escudo a lo largo del tiempo.

Ahora sólo nos resta hacer una breve descripción de él, explicando la significación de cada una de sus piezas.

El escudo de Armas de Brihuega debe sujetarse a la siguiente descripción que corresponde a la del escudo del siglo XIV ajustado a las normas de la Heráldica: Un castillo color marrón con puertas y ventanas en sable, con tres torres, lo del centro más gruesa y más alta. Esta torre tiene cuatro ventanas y las otras dos torres dos ventanas cada una. El castillo está edificado sobre un promontorio de rocas. Encima de la torre central hay una imagen sedente de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos (la Virgen de la Peña) y entre la torre central y las laterales hay a cada lado un báculo episcopal de oro, inclinado hacia afuera. El fondo del escudo es de plata.

La significación de cada una de estas piezas es obvia. El castillo sobre rocas significa plaza fuerte, lugar fortificado sobre piedras (la Peña Bermeja), la Virgen el patronazgo de la Peña: los báculos, tal vez, el episodio referido por el P. Béjar y , desde luego, el señorío de la mitra toledana. El fondo de plata representa la pureza integridad y fortaleza de los hijos de Brihuega.

El origen del escudo municipal de Brihuega está en su antiguo sello concejil.

Se puede encontrar éste en un documento de 1311 cuyo original se conserva en el Archivo Episcopal de Toledo. Pendiendo de una cinta encarnada de seda, aparece en el anverso de un sello de una imagen de la Virgen María, sentada, con su hijo Jesús en los brazos. En la orla se lee. DOMINUS TECUM BENEDICTA TU!. Sin duda, se trata de la Virgen de la Peña. En el reverso se ve un castillo de tres torres, y entre la central y las laterales aparecen sendos báculos episcopales, leyéndose en la incompleta orla: SIGILUM CONCILII.

Con el paso del tiempo, y siguiendo la práctica habitual de la emblemática municipal, ambas caras del sello concejil fueron unidas en un sólo dibujo, y adoptando los esmaltes propios del blasón, pasaron a constituir el Escudo Heráldico Municipal, que se ha utilizado de forma tradicional desde hace siglos, y que debe ser representado correctamente del siguiente modo: escudo español, en campo de gules, un castillo donjonado de tres torres, de oro, mazonado de sable y aclarado de gules; entre la torre central y las laterales, sendos báculos episcopales de oro; y por cimero de la torre central, una imagen de la Virgen María con su Hijo Jesús entre los brazos, apareciendo entre nubes, en plata. Al timbre, la corona real, propia del régimen monárquico legalmente establecido en la actualidad.