Ayer, a las 21.30 se dio comienzo a las Fiestas Patronales de Brihuega en honor a la Virgen de la Peña.
Don Javier del Castillo Jarabo fue el encargado del pregón, cuyo texto reproducimos aquí:
Buenas noches brihuegos y brihuegas.
Buenas noches a todos, desde este corazón de la Alcarria. Desde esta villa en la que la historia y las tradiciones, la música y los toros, caminan juntos, en perfecta armonía.
Los brihuegos podéis sentiros muy orgullosos de algo que me parece fundamental: del respeto a una historia salpicada de grandes gestas, y del amor a una tierra sembrada de manantiales por los que brota el agua de la hospitalidad.
En un lugar como éste, de tanta tradición y afición taurina, intentaré coger el toro por los cuernos, después de encomendarme a Santa María de la Peña, virgen, reina y señora de Brihuega. La patrona de esta villa, que se asoma al valle del Tajuña para recordar a la joven princesa Elima y a su padre, el rey moro Almamún, será estas fiestas más reina que nunca. Reinará no sólo en la procesión de la cera, rodeada de velas, ramos de espliego y acompañada por la devoción y el cariño de los brihuegos.
Compartirá con todos vosotros la alegría de unas fiestas que este año vienen precedidas por un hecho singular: la declaración del encierro como Fiesta de Interés Turístico Regional. El encierro de Brihuega, el segundo más antiguo de España y el más celebrado de la provincia, entra a formar parte del catálogo de festejos más importantes de Castilla-La Mancha.
Algo que estaba en el sentir de la calle, y yo diría que en la emoción y el valor de las gentes de esta tierra desde el año 1531, adquiere ahora el reconocimiento y el respaldo de toda la comunidad castellano-manchega.
Cuando este pregonero todavía era un niño, ya había oído hablar del encierro de Brihuega como de algo muy especial. Después, con el paso del tiempo, he podido comprobar sobre el terreno, o mejor dicho, colgado de la reja de una ventana, la gran afición taurina de la gente de esta tierra. Cada 16 de agosto, la valentía, el arrojo y la emoción envuelven el campo y las calles de Brihuega. La Plaza de Toros de “La Muralla” es un homenaje casi obligado a una de las tradiciones más arraigadas y queridas de esta villa alcarreña.
Por ella han pasado las primeras figuras del toreo de los últimos cincuenta años. La cultura taurina, que algunos se empeñan en perseguir y combatir, tiene aquí, en Brihuega, adiestrados defensores y maestros de tauromaquia difíciles de doblegar.
Brihuega y su comarca -oídme bien- es tierra curtida en grandes batallas. Fue escenario de la ofensiva bélica definitiva para restaurar la monarquía Borbónica en España. La batalla de Villaviciosa, en diciembre de 1970, hace casi trescientos años, es una efeméride importante y me consta que como tal se va a celebrar en el año 2010.
Sin la ayuda de vuestros antepasados, y sin la sangre derramada por ellos, es muy probable que los Borbones no estuvieran donde están en estos momentos. Y como Borbones tiene rima, pues ole vuestros bemoles.
La caída de los Austria también os pertenece, como os pertenece el sacrificio y la sangre derramada durante la Guerra Civil, en marzo de 1937.
El arco de la Cadena y la puerta de Cozagón, la fuente de los doce caños o esta misma plaza del Coso han sido testigos de una historia a veces victoriosa, pero casi siempre cruel. La obra “Aires de batalla” del compositor briocense Sebastián Durón es el mejor retrato musical de vuestro glorioso pasado.
La música, otra de las grandes tradiciones, aficiones y pasiones de la villa de Brihuega, aparece como un remanso de paz en medio de la batalla. Como ese rumor del agua del Tajuña, trasladado a los pasacalles de la Banda de Música más antigua de la provincia.
Por ella han pasado desde finales del siglo XIX varias generaciones de músicos, y en ella han tocado al mismo tiempo hijos, padres y abuelos. Los hermanos Sebastián y Diego Durón, o el músico y compositor actual, Jesús Villa Rojo, son un orgullo para esta tierra que hoy comienza sus fiestas.
Nunca olvidaré el maravilloso concierto homenaje que se le tributó hace unos meses a Sebastián Durón en el marco incomparable de Santa María de la Peña. Y desde aquí felicito al Ayuntamiento por tan magnífica idea, así como a Jesús Villa Rojo y al presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, criado en esta villa de Brihuega.
La música en Brihuega, como el sonido del Tajuña o el salpicar alegre del agua de las fuentes, no se puede explicar. Se siente. Y, por supuesto, se disfruta.
Que me perdonen San Felipe, San Miguel, las madres jerónimas y bernardas, el castillo de la Peña Bermeja, con su capilla de la Vera Cruz, y la Real Fábrica de Paños, con sus versallescos jardines, pero este pregón tiene que ir acabando.
Y, para terminar, me van a permitir que le mande desde este balcón un fuerte abrazo a Manu Leguineche, que además de amigo es el mejor espejo en el que podemos y debemos mirarnos los periodistas.
Muchas gracias a todos, especialmente a las peñas que dan color y sabor a las fiestas.
VIVAN LAS FIESTAS DE BRIHUEGA
VIVA LA VIRGEN DE LA PEÑA
VIVAN LAS PEÑAS
VIVA BRIHUEGA Y TODOS SUS PUEBLOS AGREGADOS

